El estudio valenciano Culdesac firma la nueva tienda insignia de Cold Culture en Barcelona, un espacio ubicado en la calle Canuda que traslada al retail físico la identidad de una marca nacida en el entorno digital.

Culdesac ha diseñado la nueva flagship de Cold Culture en Barcelona. La tienda, situada en el número 13 de la calle Canuda, en pleno tejido histórico de Ciutat Vella, supone un nuevo paso en la expansión física de una de las marcas españolas de moda urbana con mayor crecimiento de los últimos años.
El proyecto no se plantea únicamente como la apertura de un punto de venta, sino como la construcción de un espacio capaz de trasladar al entorno físico los códigos visuales, culturales y comunitarios sobre los que Cold Culture ha construido su identidad. Fundada en Madrid en 2021 por Andrés Varela y Martina Merry, la firma ha crecido principalmente desde el canal digital, con una comunidad internacional vinculada a la cultura streetwear y a una estética reconocible entre el público joven.

La intervención se desarrolla en la Casa Joan d’Ortega, un edificio de origen dieciochesco que ha sido transformado a lo largo de los siglos XIX y XX. Culdesac incorpora esa condición histórica como parte del relato del espacio. La estructura existente, basada en muros de carga y en una organización heredada de las sucesivas modificaciones del inmueble, convive con un sistema expositivo contemporáneo que convierte su construcción en lenguaje.
El concepto desarrollado por el estudio, Crafted Engineering, articula el proyecto a partir de tensiones entre lo industrial y lo artesanal, lo técnico y lo intuitivo, lo preexistente y lo añadido. Esa lógica se traduce en un interior donde el mobiliario y los elementos expositivos funcionan casi como prototipos: ensamblajes visibles, uniones expuestas y estructuras que muestran el proceso de fabricación en lugar de disimularlo.
Entre los elementos más significativos se encuentran el mostrador de fibra de vidrio, que deja ver su estructura interna de refuerzo, y los sistemas de racks de ropa, concebidos como piezas escultóricas que hacen visible su propia ingeniería. La tienda construye así una experiencia donde el soporte comercial adquiere también una dimensión narrativa.

La iluminación y el tratamiento de las superficies refuerzan esta lectura material del espacio. La luz actúa como una herramienta que enfatiza texturas, profundidades y recorridos. El resultado se aleja de la neutralidad habitual de muchos espacios comerciales para construir una atmósfera más cercana a una instalación de marca que a una tienda convencional.
El proyecto de Barcelona forma parte de una estrategia más amplia de Cold Culture para desarrollar una identidad espacial propia. Culdesac también ha trabajado en el interiorismo de la tienda de la marca en Madrid, situada en la calle Fuencarral 41. Ambas intervenciones comparten una voluntad común: evitar fórmulas genéricas de retail y construir espacios con una personalidad específica, coherente con el crecimiento de una marca que procede del entorno digital pero que busca consolidar su presencia física.
Con esta intervención, Culdesac profundiza en una línea de trabajo en la que el diseño se entiende como una herramienta estratégica para las marcas. Fundado en Valencia en 2002, el estudio trabaja en la intersección entre diseño, arquitectura, producto, comunicación y experiencia de marca, con proyectos que entienden el espacio como una extensión de la identidad corporativa y como una forma de activar comunidades.





