La firma especializada en iluminación Nedgis selecciona varias piezas portátiles, de sobremesa y exterior que convierten la luz en un regalo funcional, tecnológico y con vocación decorativa. La propuesta apunta a una tendencia cada vez más visible: objetos cotidianos bien diseñados que mejoran la experiencia doméstica.

A medida que el regalo utilitario gana terreno frente al objeto puramente simbólico, la iluminación se abre paso como una de las categorías con más recorrido para fechas como el Día del Padre. No tanto por su componente decorativo, que también, sino por su capacidad para intervenir en gestos cotidianos como leer, trabajar, cenar o simplemente estar en casa de otra manera. En esa línea se sitúa la nueva selección presentada por Nedgis, plataforma especializada en iluminación de autor, que reúne lámparas y linternas con un marcado acento contemporáneo.
La propuesta pone el foco en varias líneas que hoy atraviesan el diseño de producto. Una de ellas es la iluminación portátil, que ha dejado de concebirse como una solución de emergencia para convertirse en un objeto deseable en sí mismo. En esa categoría aparece Trace, de Northern, una linterna recargable diseñada por Gridy que combina lenguaje minimalista y funcionalidad añadida, ya que también puede utilizarse como batería externa. Junto a ella, Firefly, de Humble, insiste en esa misma idea desde un registro más cálido y doméstico: una lámpara inalámbrica pensada para acompañar desde una cena hasta un rincón de lectura.
Otro de los ejes de la selección es el auge del exterior como prolongación del interior. Terrazas, balcones y jardines ya no se entienden como espacios secundarios, sino como una estancia más dentro del imaginario doméstico. Sphere Adventure, de New Works, responde a esa lógica con una pieza de exterior de vocación escultórica, preparada para resistir fuera pero lo bastante sobria y elegante como para integrarse también en interiores.

La nota también subraya una dimensión cada vez más asociada al regalo contemporáneo: el bienestar entendido no como lujo grandilocuente, sino como mejora concreta del entorno inmediato. Ahí entran propuestas orientadas al escritorio o a la lectura, como Apex, de HAY, y Bela, de Faro. La primera, diseñada por John Tree, revisa códigos retro con una silueta limpia y ajustable; la segunda incorpora un sistema de pinza y pantalla orientable que permite llevar la luz allí donde hace falta sin ocupar más espacio del necesario.
En paralelo, la selección incorpora varias lámparas de mesa que se acercan al objeto escultórico sin renunciar a la función. Loop, de Tala, introduce además un relato vinculado al ecodiseño y la reutilización de materiales; Stick, de 101 Copenhagen, apuesta por una presencia más gráfica y sintética; y Nabila, de Tooy, recupera ecos de mediados del siglo XX mediante la combinación de vidrio y metal. Son piezas que no solo iluminan, sino que ayudan a construir atmósferas y a definir el tono visual de un espacio.
Los precios de esta selección oscilan entre los 104 euros de Bela y los 275 euros de Loop, en una franja que sitúa la propuesta dentro del segmento de regalo de diseño accesible-premium. Más allá de la fecha comercial, lo interesante de esta selección es cómo retrata un cambio de fondo: la luz ya no se compra únicamente para ver mejor, sino también para vivir mejor y para hacerlo rodeado de objetos que, además de funcionar, tienen algo que decir.
+info: Nedgis





